Las cámaras podrían aclarar muchos accidentes. Si es así, ¿por qué no se implantan?.  Las distintas fuentes aeronáuticas consultadas aseguran que, al menos en España, los pilotos se oponen a tener una cámara que les controle en la cabina. Alegan razones de privacidad. "A nadie le gusta que le graben mientras trabaja", dice una trabajadora aérea. Rafa Teijó, del departamento técnico del sindicato de pilotos español SEPLA, ha confirmado esta negativa inicial a ser grabados, pero precisa que si ahora se impusiera esta medida estarían abiertos a aceptarla siempre que se garantizara esa privacidad.

La autoridad estadounidense en aviación civil, la FAA, la misma que ordenó blindar las puertas de las cabinas tras el 11-S, sí que permite imstalar cámaras, pero lo deja a voluntad de las compañías, que casi siempre chocan con el rechazo de las tripulaciones. Solo una compañía estadounidense, JetBlue, lleva cámaras en el avión. Aunque no guardan las imágenes, sirven para que el comandante vea qué ocurre en cualquier sitio del avión y que los pasajeros más díscolos se abstengan de protagonizar incidentes.
El accidente de los Alpes podría ahora provocar una revisión de esta medida y provocar que las imágenes de lo que pasa dentro del avión, incluida en la cabina de pilotaje, se guarden también en las cajas negras, como pasa con los sonidos y toda la operativa del vuelo. En ese caso se debería instalar una tercera caja negra, junto a las otras dos, en la cola del avión, lo que debería ordenar y autorizar la Organización Internacional de Aviación Civil (OACI). Las únicas cámaras que existen en los aviones son las que controlan el acceso a la cabina del piloto, pero son como videoporteros: solo permiten ver, no graban.

¿Cómo podría un comandante reducir a su compañero si este se pone agresivo?

Los pilotos están sometidos a las mismas restricciones que cualquier pasajero cuando acceden al avión. "A mí me han quitado el cortauñas en el control de seguridad igual que a cualquier pasajero", explica un comandante. Las tripulaciones suelen pasar estos controles en otra zona aeroportuaria, la de despacho de aviones, por donde acceden a la pista y suben al avión. Por eso el resto de pasajeros no suele verlos en los filtros de seguridad.

En caso de que el copiloto intente hacerse con el control del avión, el comandante dispone de un 'joystick' con el que puede anular los mandos del compañero y recuperar en el control absoluto del avión. En caso de tener que necesitar recurrir a la violencia, las únicos objetos que tiene al alcance en la cabina son un hacha y una barra metálica (por si hay que desbloquear algún elemento físico). No hay armas, ni esprays paralizantes. Los pilotos consultados dicen que esa situación de tener que neutralizar a un compañero no se ha producido nunca. Según el piloto Teijó, portavoz del SEPLA, que no quiso informar sobre los objetos que llevan en la cabina por medida de seguridad, lo que siempre procuran las compañías es nunca juntar a dos tripulantes que hayan tenido anteriormente un conflicto entre ellos.

¿Qué ocurre si en el momento del embarque un tripulante ve que su compañero está raro?

De la misma forma que si detecta que ha bebido, si un piloto ve que algún miembro de la tripulación presenta una actitud extraña que pudiera levantar sospechas, debe comunicarlo inmediatamente. Podría avisar a su director de operaciones de la compañía. Ese piloto abandonaría el aparato e al momento se activaría un piloto de reserva, que siempre está disponible en el mismo aeropuerto o una vivienda muy cercana. Todos los tripulantes son sustituibles al instante de forma casi inmediata a través de esos tripulantes de imaginaria o en standby (como se les denomina).

¿Los controles psicológicos detectan siempre la incapacidad de un piloto?

Normalmente los controles psicológicos se realizan durante la revisión médica anual (antes era cada seis meses), en la que además se toman análisis de sangre y orina para detectar que los pilotos no hayan consumido sustancias tóxicas. El psicólogo está presente en estos chequeos y tratan de establecer confianza con el examinado y preguntarle diversas cuestiones para garantizar que estén en una situación estable. Situaciones personales de estrés, por ejemplo, pueden dejarlo inactivo y que le den la baja.

¿Se puede pilotar un avión desde tierra para evitar que un suicida logre su objetivo?

La tripulación en diferido solo se ha realizado con aviones pequeños no tripulados o drones. Aunque sería viable llevar a pasajeros, la prueba no se ha realizado. La técnica lo permitiría, pero ahora ninguna compañía se lo plantea, ni por supuesto las autoridades aeronáuticas. Sí existen sistemas inteligentes, especialmente en los Airbus, que impiden que un piloto haga maniobras indeseadas o peligrosas y activan sistemas automáticos más seguros. Sin embargos, estudios aeronáuticos han constatado que los pasajeros no querrían subir a un avión con pilotaje integramente automático. También se negarían a subir a un avión con solo un piloto en lugar de dos.

¿Por qué no se instalan sistemas para reducir las consecuencias del impacto como los 'airbags' de los coches?

Las diferentes fuentes consultadas afirman que instalar 'airbags' para los pasajeros no sería viable económicamente ni tendría efecto alguno en un avión que impacta a más de 400 kilómetros por hora. Además cada elemento del avión debe ser revisado en cada vuelo, sobre todo si es una pieza de seguridad como esta, y con 'airbags' en los asientos sería imposible. Otro inconveniente es el coste de cada cambio o innovación en seguridad para la compañía, así como las trabas burocráticas que pone Aviación Civil a cualquier innovación. Por ejemplo, se ha llegado a no permitir la incorporación de Ipads o tabletas como herramienta de trabajo para los tripulantes, pese a que su uso ahorraría mucho papeleo y hasta peso en cabina (el de los numerosos manuales de procedimietos, por ejemplo). Incomprensiblemente solo se usa el soporte de papel, más lento y pesado (la maleta de los reglamentos impresos pesa 70 kilos). Y en aire el peso también es dinero (en combustible).